logo obispo ctissera05Mensaje del Departamento de Justicia y Paz de la Diócesis de Quilmes, a poco de recordar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el próximo 24 de marzo.

 

“Este es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana...”
Homilía del 16/03/80 del Beato Mártir Óscar Romero, ocho días antes de su asesinato

 

24 de marzo. Memoria, Verdad, Justicia

La Diócesis de Quilmes honra la Opción por los Derechos Humanos como uno de sus cauces fundacionales. Su primer Obispo, el Siervo de Dios Jorge Novak, fue cofundador del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) en 1976. En la terrible noche de la última dictadura cívico-militar había que sostener la luz de la esperanza hasta el retorno de la democracia.
Memoria, Verdad y Justicia a 42 años de aquel golpe siniestro: queremos destacar algunas preocupaciones en favor de la vida en el hoy de nuestra historia.
 
- EL DESPRESTIGIO CONTRA LOS ORGANISMOS DE DDHH. Vivimos un momento en el que se fuerza el descrédito y el deshonor de entidades que han trabajado arduamente para ayudar a nuestra sociedad a tener una Memoria viva. Mientras que, sorpresivo, como se ofrece prisión domiciliaria a más de la mitad de los detenidos por delitos de lesa humanidad.
 
- EL RIESGO DE UN PROYECTO DE PAÍS PARA QUE LO DISFRUTEN POCOS. Si hubo un propósito de la Dictadura fue la instauración de un proyecto económico que hipotecó la Patria, con la profundización de una Deuda Externa ilícita e inmoral. Asistimos, como entonces, a una concentración de la riqueza en el mundo entero (y en nuestro país) que propone: una injusta distribución de bienes que son de todos en pocas manos; el “descarte” y marginalización de los más pobres y una creciente violencia propia de la injusticia. El crecimiento continuo de la deuda externa; la controvertida reforma previsional; el interminable “ajuste” del gasto público y el aumento de tarifas de los servicios; la fuga incesante de capitales al exterior; la inflación: todas señales que hablan del deterioro de la vida de los más pobres de nuestro pueblo.
 
- EL CAMINO HACIA UN VERDADERO “ESTADO POLICIAL”. En los últimos años (incluyendo los de la anterior administración), la preocupación por la inseguridad fue abonando la necesidad de ensayar respuestas sociales eficaces. Se fueron priorizando salidas “efectivistas” que priorizaron la punición a la prevención. Es así como se han multiplicado situaciones de violencia institucional por parte de las fuerzas de seguridad, con casos de “gatillo fácil” o represión de la protesta social. El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Mons. Jorge Lugones, nos dice: “Vivimos con el miedo de la inseguridad, porque no podemos solucionar este problema con más represión. Falta ingenio y agudeza, más empeño y creatividad, apoyatura técnica para plasmar medidas de seguridad de fondo, un trabajo de prevención comunitaria en nuestros barrios más que multiplicar sirenas”.
 
- EL DETERIORO DEL SENTIDO DE JUSTICIA. Los cuestionamientos al Poder Judicial son crecientes. Esto no es una novedad: lamentablemente no se ha podido llevar adelante la reforma judicial que se había planteado en la anterior administración del Estado. La independencia de los jueces es puesta en cuestión. La presunción de inocencia parece haber sido cambiada por la prisión preventiva. La existencia de presos políticos en la Argentina nos parece lamentable. Nos hacemos eco a la voz de nuestros obispos que expresan: “Resulta imprescindible asegurar la independencia del poder judicial respecto del poder político y la plena vigencia de la división de los poderes republicanos en el seno de la democracia. La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión social. Asimismo, debemos fortalecer a las organizaciones de la sociedad. (Documento de los obispos al término la 96ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina)
 
- LA DISCUSIÓN SOBRE EL ABORTO. Remitimos al texto de la Comisión Ejecutiva de la C.E.A. “La vida humana es un don”, comienzan diciendo los obispos. En esta discusión “…se cae muchas veces en plantear un enfrentamiento entre dos personas en situación de vulnerabilidad. Por un lado, la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la mayoría de las veces en un contexto de pobreza; por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse”. Animan a encontrar políticas públicas (al modo de la Ley “Asignación Universal por Hijo”) y al diálogo parlamentario “sincero y profundo”. La Iglesia vuelve a proponer sus “convicciones razonables y humanas” en este debate. De todos modos, lamentamos que esta discusión tan necesaria aparezca como una “cortina de humo” instrumentada para no hablar de otros temas urgentes. Para ser creíbles en la defensa del valor de la vida humana es necesario que, como creyentes, seamos fieles en acompañar la vida de nuestro pueblo (especialmente la vida de los pobres) en todo su itinerario, no sólo en su estado embrional.
 
Continuamos afirmando que, confiados en el Dios de la Vida, queremos seguir andando por los caminos del Evangelio por más Memoria, más Verdad y más Justicia.
 

Departamento de Justicia y Paz
Vicaría de Solidaridad
Diócesis de Quilmes

 

Quilmes. Marzo 2018