El viernes 06 de septiembre se realizó en el Sitio de la Memoria (ex ESMA) el Encuentro de Instituciones con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la que participó el Padre Obispo Carlos José Tissera, en nombre del Obispo Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Oscar Ojea. 

 

Mi cordial saludo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en este 40° Aniversario de su primera venida a nuestro país.

Agradezco a la Mesa de Organismos de Derechos Humanos Nacional la invitación cursada al Sr. Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Oscar Vicente Ojea, Obispo de San Isidro. El se encuentra en estos momentos en Bogotá en la reunión preparatoria del Sínodo de Obispos para la Amazonia, convocado por el Papa Francisco. Es un honor poder representarlo en este Encuentro. Lo hago, además, como Co-Presidente del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos (MEDH). Precisamente las conclusiones del Sínodo de la Amazonia serán de mucho interés también para la Comisión (CIDH), dado que al tratarse del cuidado de la Casa Común, se tratará de los derechos humanos amenazados de tantas comunidades indígenas que habitan en ese pulmón no sólo de América sino de todo el mundo.

Ustedes nos visitan en un año signado, entre tantos dolores, por la alegría de celebrar el pasado 27 de abril la beatificación de los Mártires Riojanos: Mons. Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y del catequista padre de familia Wenceslao Pedernera. Allí en La Rioja, decía el Cardenal delegado por el Papa Francisco: “A una distancia de 43 años serán propuestos a nuestra veneración y a partir de ahora serán conocidos en todos los rincones de la tierra, mientras que los poderosos de entonces permanecen en el olvido o han sido condenados por la historia”. Junto a esos mártires, muchas mujeres y hombres, la mayoría jóvenes, están presentes con nosotros hoy, en nuestro recuerdo.

Hace también 40 años, precisamente el 8 de septiembre de 1979, el Padre Obispo Jorge Novak escribía una carta al Papa Juan Pablo II en la que decía: “Es muy basto el problema de los desaparecidos. Sus familias peregrinan desconsoladamente de un organismo gubernamental o asistencial a otro en procura de noticias, durante meses y años… Un grupo de madres de desaparecidos ha venido varias veces a pedirme las presente a Vuestra Santidad, para ser recibidas en audiencia y expresar la situación angustiosa que atraviesan sus familias”. Desde el comienzo de su Obispado, Novak siempre estuvo abierto al problema de los desaparecidos. Más de una vez dijo que aprendió a ser Obispo escuchando a la gente. Recibía, escuchaba y acompañaba a muchas familias. Atendía dos o tres casos de familias de desaparecidos por día. En esos años recibió más de 1.700 testimonios. (P. Orlando Yorio. “El Obispo Jorge Novak frente al problema de los desaparecidos”. Revista CIAS 455 (1996), 355-368)

No sólo recibía a las desconsoladas familias de desaparecidos, sino también las de miles de presos a disposición del PEN. También, con los sacerdotes y laicos, organizaban colectas para ayudar económicamente a esas familias. Las hermanas y hermanos de las Iglesias evangélicas fueron las que conseguían mayor ayuda económica desde Europa.

Pero bien sabemos que el comportamiento de la Iglesia no fue de la misma manera. Escuchemos lo que un dirigente obrero, detenido a disposición del PEN desde 1976 a 1982, decía en una entrevista: “En el ámbito de los detenidos había una división muy tajante entre una Iglesia que estaba por la represión y una Iglesia jugada por los pobres… Había capellanes que incitaban a los detenidos a que declararan colaborando con las autoridades… Hubo también algunos obispos que nos visitaron y nos recriminaron que no tuviéramos una actitud de más colaboración con el gobierno… Sabíamos que a Novak le negaban la autorización para visitarnos… Recién pudo hacerlo después de cinco años… La Iglesia de Quilmes era una bandera de orgullo para los detenidos… Compartíamos todo y lo que llegaba de Quilmes (noticias, dinero, solidaridad) servía de sustento para todo el pabellón de presos, significaba un hilo de vida. También había un influjo de este mismo tipo de parte de Monseñor De Nevares (obispo de Neuquén) y los presos provenientes del sur tenían la moral alta” (id. pag. 357)

Sé que es limitado el tiempo. Permítanme recordar a dos instituciones relacionadas con las Iglesias: El Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos y le Comisión Diocesana de Justicia y Paz, de Quilmes.

El MEDH, se fundó en mayo de 1976. En septiembre, Novak inicia como obispo de Quilmes y como Co-Fundador del MEDH. Hasta 1983, Quilmes fue la única diócesis católica que lo integró. El primer acto público ecuménico se realizó en la diócesis de Quilmes, en Navidad de 1976. Novak siempre destacó que “el MEDH, como experiencia ecuménica, era única en el mundo”.

La Comisión Justicia y Paz de la diócesis de Quilmes fue creada a comienzos de 1978 con explícita cuestión de los desaparecidos y detenidos. No existía en otras diócesis del país. Ya en 1978 habían trabajado 8.000 casos de desaparecidos y presos sin proceso. Gran parte de la información era pasada al Vaticano. La Comisión se encargaba de organizar la Misa mensual por los desaparecidos desde mayo de 1979. Se celebraban en distintas parroquias. Los laicos se enteraban el día anterior, o el mismo día, dónde se haría la Misa, por razones de seguridad. Pese a dicho secreto las Misas se llenaban de gente. Novak hablaba claramente. También la gente se expresaba; algunas madres leían poesías que componían.

En estos momentos de su visita, nuestro país vive una situación crítica en la que la Iglesia ha pedido que se implemente una ley de emergencia alimentaria.

Adhiero a tantas realidades denunciadas aquí, que acabamos de oír. Quiero presentarles a ustedes la cruda situación que viven los presos comunes; el hacinamiento que se da en las cárceles del país es alarmante, atroz.

Termino con unas palabras del Padre Obispo Novak a los Obispos argentinos, en 1980: “Aparece una Argentina inédita: la violencia gana el país y, con los torrentes de sangre y millones de vidas juveniles segadas en flor se abren abismales rupturas en el cuerpo nacional. El enfrentamiento subversión-represión acarrea datos que habrán de procesarse en el futuro: secuestros, desaparecidos, detenciones al margen de la justicia, torturas. El desarrollo de estos hechos va acompañado de un tratamiento igualmente inédito de los Medios de Comunicación Social sometidos al rigor de la censura oficial”. Paralelamente, ante la problemática social, Novak organizaba la Marcha del Hambre, la Campaña de Solidaridad, el acompañamiento de la gente en los asentamientos con sus problemas de vivienda y de falta de trabajo. Tierra, Techo y Trabajo, siempre fueron parte de su labor evangelizadora.

El Papa Francisco ha definido al Padre Obispo Novak como “una luz en el episcopado argentino”. Sabemos que muchos no lo han visto así. El fue un hombre que acompañó sus palabras con la ofrenda de su vida. Literalmente fue así. Coherencia y fidelidad son virtudes que lo distinguen. La primera vez que ofreció su vida, movido por el Espíritu de Dios, fue en la primera Misa que celebró con los familiares de los desaparecidos, en junio del 79, en la Catedral. El decía: “no tienen que morir las ovejas, sino el Pastor tiene que dar la vida por las ovejas; entonces yo ofrezco mi vida para que termine este tema”. La otra vez fue cuando estaba muy aguda la situación con Chile, en una misa por la paz, por una solución pacífica. (id. pg. 368)

En este lugar de la Memoria, hacemos votos por la justicia y la paz.

¡Muchas gracias!


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
Co-Presidente del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos
 
Ex – ESMA, 6 de septiembre de 2019