obispado

ACENTUACIONES 2004

1. De los tres aspectos de los colegios católicos, el administrativo, pedagógico y pastoral, queremos este año considerar de manera preferencial el tercero. Si bien pueda parecer un anexo gratuito, por no ser exigido por las autoridades del estado, en realidad es la razón principal por la que la Iglesia hace el esfuerzo enorme en el campo educativo. El ideario propio del colegio católico se inspira fundamentalmente en la fe, que es el factor transversal que unifica todo el programa académico y que debe motivar, más que cualquier otro argumento, la labor de los docentes y de los alumnos. La razón profunda de nuestra cosmovisión y, por consiguiente, de nuestra propuesta pedagógica viene de la convicción que Cristo "es la Imagen del Dios invisible y todo fue creado por medio de él y para él, y todo subsiste en él. Él es el Principio"(Col 1, 15-18). No hay que "temer que, por una excesivamente estrecha vinculación entre la actividad humana y la religión, sufra trabas la autonomía del hombre, de la sociedad o de la ciencia... La investigación metódica en todos los campos del saber, si está realizada de una forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios" (LG 36).

2. Partiendo de esta premisa, comprendemos que en la conducción del Colegio debe haber una integración fluida entre Representante Legal, Director(a) y Coordinador(a) Pastoral. Juntos se empeñan en la consecución de la meta de la institución: ayudar a los niños y jóvenes en el desarrollo de sus talentos que recibieron de Dios, para servirle a Él y al prójimo. Todos los colaboradores, docentes y no-docentes, deben estar identificados con el proyecto educativo y trasmitir el ideario con su palabra y el ejemplo.

3. Siempre debemos estar concientes de que la escuela, si bien tiene su autoridad propia conferida por el Estado, no puede ni debe sustituir a los padres. Son ellos quienes tienen el derecho de elegir el colegio para sus hijos, como también exclusivamente a ellos les corresponde elegir la religión en la cual los quieren educar. En el colegio católico convergen las responsabilidades de la Familia , del Estado y de la Iglesia que juntos deben asegurar una educación coherente. Este compromiso común es tanto más necesario, por cuanto hoy "en la Argentina se percibe una creciente disolución de la familia que desnaturaliza y deja sin defensas a la institución básica y más sólida de la sociedad" (Navega Mar Adentro, 40). La trasmisión de los valores éticos y religiosos necesita personas que convencidamente testimonien lo que por experiencia propia han asumido. La escuela confesional debería destacarse en este cometido.

4. Si esta exigencia vale para todos los integrantes de la comunidad educativa, tanto más están comprometidos los agentes pastorales en el ámbito escolar. Me refiero a los que planifican e imparten la catequesis escolar, y a los capellanes que acompañan a los alumnos y docentes; sea en los colegios que dependen del Obispado, sea en los colegios de las congregaciones religiosas. Nuestros colegios son un campo importante de evangelización, ya que, en esta etapa de su formación, los alumnos son capaces de descubrir el entramado fascinante entre el mundo visible y la dimensión trascendente de su existencia. La pastoral educativa tiene como objetivo abrirles a los niños y jóvenes el horizonte de su misión en este mundo, que van conociendo por el estudio, y donde Dios ha dado a cada uno su lugar único e irrepetible. Para ello los agentes pastorales, en el colegio, deben estar adecuadamente preparados y ofrecer un programa catequístico y pastoral que responda a los desafíos que hoy condicionan a nuestros jóvenes.

5. La organización de la pastoral educativa exige en primer término la presencia de un Coordinador Pastoral, a quien le corresponde determinar el programa catequístico y pastoral, juntamente con los catequistas y el capellán. Sería importante que la coordinación la ejerza una persona que haya cursado estudios teológicos o por lo menos catequísticos, con título aprobado. En el caso de los Colegios del Obispado, este cargo se podrá ofrecer primero al párroco quien a la vez sería el capellán, con la anuencia del Obispo. Si ya hubiera otro capellán designado, el obispo dispone sobre la continuidad de su cargo. Para la enseñanza de catequesis en las EGB se debe solicitar que los catequistas tengan título docente y formación catequística del Instituto San Pablo Apóstol o del Profesorado de Ciencia Sagrada, ambos de nuestra Diócesis. Para el nivel polimodal los catequistas deberán tener título de Profesor de Ciencia Sagrada, obtenido en el Profesorado Espíritu Santo, o la constancia de haber cursado y aprobado la formación catequística del Instituto de Teología a Distancia de la Diócesis de Quilmes.

6. En cuanto a la atención sacerdotal de los alumnos y docentes en los colegios religiosos, el Obispo nombra como capellán a un presbítero, después de haber escuchado la propuesta de los tres Directivos responsables, o sea Coordinador Pastoral, Representante Legal y Director(a). Al capellán se le pide especialmente celebrar periódicamente los sacramentos de la reconciliación y de la eucaristía, y, juntamente con el Coordinador, ofrecer u organizar Encuentros, Convivencias y Retiros espirituales, sea para todos en horario de las clases, con la aprobación del Director, sea voluntariamente en horario extraescolar.

7. Los programas catequísticos quedan supeditados a la aprobación de la Vicaría de la Educación, que se pone a disposición para acompañar la implementación gradual de estas acentuaciones.

Quilmes, 28 de enero de 2004
Fiesta de Santo Tomás de Aquino

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

 
 
 
 
 

 

 

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