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ACENTUACIONES 2005
Mis queridos hermanos y hermanas docentes:
1. Cuando se inicia el año pastoral y escolar, uno puede tener la sensación de dar de nuevo los primeros pasos en su misión de educador. La responsabilidad del maestro es un desafío permanente. Los niños y los jóvenes que vuelven a las aulas, esperan nuestro acompañamiento en su camino. De los conocimientos y actitudes personales, que les trasmitimos a los alumnos, depende en gran parte su futuro. Cada uno de ellos es un latido del corazón de Dios, como decía el Papa Juan Pablo II, y necesita descubrir el lugar que el Creador le ha designado en este mundo. Ayudarles en este discernimiento es lo propio del pedagogo; con mayor razón en una escuela confesional. Estoy conciente de lo que demanda este acompañamiento de parte de los docentes, y no puedo dejar de agradecerles el entusiasmo y la paciencia con que se dedican a nuestros chicos. A veces la tarea se hace muy ardua, sobre todo cuando los alumnos vienen con su carga personal y familiar, y el maestro se convierte para ellos en el único referente de confianza. Pero son éstos, a la vez, momentos que no tienen precio y hacen sentir al docente la alegría de su vocación.
2. El primer acento que quisiera marcar en este año, tiene que ver con lo medular del colegio católico; es decir, la visión de las ciencias desde la perspectiva de la fe. La excelencia de la enseñanza no se reduce al conocimiento de los contenidos, ni a la conducta correcta de los alumnos, sino debe despertar en ellos el gozo por descubrir el mundo maravilloso que Dios ha creado y el lugar que ha asignado al hombre en él. Es fundamental que cada maestro en su área de especialidad, sea capaz de identificar claramente qué conocimientos aparecen como esenciales al saber humano desde la cosmovisión cristiana . Y debe haber en esto un desempeño compartido, porque el no tener coincidencia en este punto con otros maestros o con la institución, genera disonancias en el fin educativo. Todas las ciencias llevan a la frontera de la reflexión filosófica, al planteo del por qué y para qué de las cosas, y al asombro que nos hace descubrir y venerar a su autor: Sólo Dios es el Absoluto. Afirmamos, por sobre todo, que Dios se manifiesta no solamente en la naturaleza, sino que se hizo hombre en Jesucristo, quien "se convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención" (1 Cor 2, 30). Si no hablamos de esto en el aula, inducimos al alumno a ignorar esta dependencia esencial, obstruimos en él la búsqueda racional de la armonía del mundo y del sentido de la existencia humana, y lo privamos del testimonio que fortalezca su fe.
Sugiero que este año una de las Jornadas de Formación de Docentes se dedique a esta reflexión, con el fin de profundizar juntos la dimensión trascendental de las diversas materias. Las Encíclicas "Veritatis Splendor" y "Fides et Ratio" de Juan Pablo II serían textos adecuados para formular el planteo de estos encuentros.
3. El segundo acento pastoral ha sido propuesto por el Consejo Pastoral Diocesano, en el cual están representados todos los estamentos de la diócesis. Sus Delegados urgen la implementación concreta de lo que se pidió en el segundo Sínodo Diocesano de 1994 y que no ha perdido su actualidad; por el contrario, hoy se hace más urgente: la Pastoral Familiar . También la Comisión de Educación del mismo Consejo Pastoral hizo saber la fuerte repercusión de la problemática familiar, en el ambiente de la escuela. Se constituyó nuevamente el Secretariado de la Familia, que ofrecerá un plan de acción, en el cual los colegios ocuparán un espacio importante. Los planteos éticos en el orden de la sexualidad, del matrimonio, del control de la natalidad, de la manipulación genética, etc., no pueden prescindir del Magisterio de la Iglesia. La postura de los docentes, y no solamente de los catequistas, debe ser clara en la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
Pido que se ofrezca al Secretariado de la Familia, dentro de la programación habitual de los colegios, un espacio para ofrecer a los alumnos la oportunidad de conocer, al respecto, la enseñanza de la moral católica.
4. El tercer acento pastoral responde a la propuesta del Papa de celebrar en todo el mundo un " Año de la Eucaristía ", desde octubre de 2004 a octubre de 2005. No es la primera vez que se presenta la Eucaristía, como referencia fundamental en las Acentuaciones pastorales para nuestros colegios. Por la centralidad de este sacramento, la Iglesia universal y nacional convoca periódicamente a Congresos Eucarísticos, para que las nuevas generaciones, junto a los mayores, vivan el misterio más grande que Jesucristo nos ha dejado como herencia. Nuestros alumnos deben recibir, en nuestras comunidades educativas, el máximo apoyo para integrarse en la comunidad eucarística. La decisión que hemos tomado, después de muchas consultas, de desligar la catequesis presacramental de la Primera Comunión del ámbito de la escuela, tiene su razón en la necesidad de que los niños se acostumbren ya, durante todo el tiempo de preparación, a participar en la Misa dominical, que se celebra en la parroquia. En la iniciación a la vida cristiana, los catecúmenos deben adquirir hábitos que perduren durante toda la vida. Crear esta conciencia en nuestros chicos es tarea mancomunada entre la parroquia, el colegio y la familia. El ejemplo de los maestros y el interés que muestren a los niños, preguntando y animándolos para que participen en su parroquia o capilla, es muy importante.
La pastoral de los colegios, además, debe prever con cierta regularidad la celebración de la Santa Misa , para que los alumnos, junto a sus maestros y profesores, se den cuenta de que nuestro proyecto educativo no se limita al pizarrón, sino que nos lleva al altar. Sería de desear que, en este Año Eucarístico, la catequesis escolar organice oportunamente la Adoración al Santísimo, para que los alumnos sientan junto con sus compañeros la cercanía de Jesucristo como el mejor amigo, de tal manera que ellos busquen esta cercanía también fuera del colegio espontáneamente.
5. El hecho, mis queridos hermanos y hermanas, de que todos los años nos proponemos algunos acentos, expresa el espíritu que nos anima. No nos quedamos con el lamento frente a las dificultades que el mundo nos presenta en la tarea desafiante de la educación. Cada crisis presenta siempre un "kairós", es decir, una oportunidad única que Dios nos ofrece para responder a su invitación de una entrega mayor. "Esta convicción interior nos mantiene firmes en medio de un mundo desbordado por la desconfianza, la inestabilidad y la inseguridad. Aunque nos sabemos pobres y débiles, nos fortalece el amor de Dios que siempre toma la iniciativa" (NMA 5).
Reciban la bendición del Señor que les imparto de todo corazón.
Quilmes, 2 de febrero de 2005
Fiesta dela Presentación del Señor
Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes
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