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ACENTUACIONES 2006

Mis queridos hermanos y hermanas docentes:

1. En la tradición de la pastoral educativa de nuestra diócesis, que prioriza cada año algunos aspectos de nuestro trabajo pedagógico, siento la necesidad de poner esta vez el énfasis, en primer lugar, sobre la educación para el amor, particularmente la educación de la sexualidad . De parte del Estado, en el último tiempo, se han programado y, en algunos casos, aplicado propuestas que no responden a los principios de la doctrina de la Iglesia. Nuestros niños, adolescentes y jóvenes tienen la necesidad y el derecho de conocer a través de los mayores esta dimensión profunda de la existencia humana. Frente a una desorientación e ignorancia preocupantes, que observamos en nuestros alumnos, con respecto a la responsabilidad que cada persona debe asumir en su vida afectiva, la escuela no puede quedarse al margen de esta misión delicada.

La Comisión Episcopal de Educación Católica de la CEA, con una breve Declaración, presentó recientemente algunas orientaciones y principios a tener en cuenta, frente a un eventual proyecto de ley sobre la educación sexual; principios cuya vigencia no depende de la legislación positiva, sino que se fundan en la ley natural y definen los roles que corresponden a los diversos actores en el ámbito educativo. "Consideramos indispensable un marco legal que promueva una verdadera cultura del discernimiento y de la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad y que reconozca el insustituible e inalienable derecho y el deber de los padres en relación a la educación moral de sus hijos." "Aún conociendo las dificultades que hoy puedan atravesar, los padres y quienes cumplen esa función nunca pierden el derecho de educar a los hijos en el marco de un vínculo afectivo y cercano". El Estado cumple una función subsidiaria, pero "debe ejercitar su rol y su autoridad considerando la autonomía y la libertad religiosa de los padres o tutores, como también de las instituciones educativas".

"A la escuela", sea de gestión pública o privada, "le corresponde un rol complementario de la familia, y no sustitutivo. La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, ha de realizarse siempre bajo su vigilancia, tanto en casa como en los centros educativos elegidos por ellos". En cuanto a los docentes, "es indispensable que tengan una exacta y completa visión del significado y del valor de la sexualidad y una serena integración en la propia personalidad." Las comunidades educativas de la Iglesia tienen "el deber de anunciar a los niños y adolescentes la Palabra que les ofrece el buen Padre Dios. Ella incluye la verdad sobre el amor, expresada en términos positivos e inequívocos, apartándolos de toda falsa conciencia en relación a su propia identidad y ayudándolos a descubrir su corporeidad y la riqueza propia de ser varón o mujer, como asimismo el valor de la castidad y de la fidelidad al propio estado de vida." Estos conceptos claros del Magisterio de la Iglesia deben orientar nuestra misión, junto a los padres.

Pido a los Directivos y Representantes Legales de nuestros colegios apoyar la capacitación de los docentes de cualquier nivel educativo, que quieren profundizar su formación en este aspecto pedagógico, y recomiendo el curso "Educación Integral de la Sexualidad" que se dicta en la Universidad Católica en Buenos Aires y que otorga certificados con reconocimiento del Ministerio de Educación.

2. El segundo acento quisiera poner sobre la participación en la preparación de la 5ª. Conferencia Episcopal Latinoamericana , que se celebrará en el próximo año 2007 en Aparecida, Brasil. Bajo el lema "Discípulos de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida", esta Conferencia quiere convocar a una Gran Misión en nuestro continente. El CELAM (Consejo Episcopal de Latinoamérica) ha publicado un documento, señalado expresamente "de participación", con el cual quiere despertar desde ya la colaboración previa en las Iglesias particulares, en estos meses. En nuestros colegios católicos pido este aporte especialmente a los que están involucrados en la pastoral educativa, con propuestas que respondan a las necesidades evangelizadoras en el ámbito estudiantil. Antes del mes de setiembre han de entregarse las respuestas a la Vicaría de la Educación.

3. En tercer lugar recuerdo lo establecido en las Acentuaciones del año 2004 con respecto a los títulos académicos de los catequistas en los diversos niveles. Dichas normas han de aplicarse a partir del año próximo. Los institutos correspondientes de formación teológica y catequística en nuestra diócesis están a disposición de los que requieran su servicio.

Les agradezco a todos su entrega y fidelidad en el servicio desafiante que significa hoy estar frente al aula y trasmitir los valores en que creemos. Cristo, el Buen Pastor y Maestro está cerca de ustedes y los anima.
En su nombre los bendigo de corazón.

Quilmes, 1 de marzo de 2006

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

 
 
 
 
 

 

 

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