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ACENTUACIONES 2011

La labor educativa en nuestros colegios católicos ha de caracterizarse por la visión integral de la persona y su relación con los demás y el mundo. A diferencia de los colegios estatales que no permiten la enseñanza religiosa, los colegios confesionales incluyen en la educación, como fundamental, la dimensión trascendental de la fe. El plan curricular de las materias de todas las modalidades debe responder a esta visión. No ha de haber ninguna asignatura que no despierte el asombro frente a la sabiduría que los alumnos pueden descubrir a través de las ciencias. La misma existencia del mundo no tiene explicación sin el creador divino. Sobre todo, el ser humano no encuentra sentido a su vida, si su corazón inquieto no llega a descansar en Dios. Por eso, la formación religiosa debe ocupar un espacio central en la organización de nuestros colegios.

El primer acento hemos de poner, por esta razón, en el testimonio personal de los docentes, para que los alumnos perciban en las clases, que la cosmovisión cristiana no se remite a un ideario abstracto sino responde a una vivencia existencial que abarca toda la persona. La Jornada de Espiritualidad que hemos realizado el año pasado para los directivos, representantes legales y coordinadores pastorales, este año queremos ofrecerla a todos los docentes de las diversas asignaturas, para ver en mayor profundidad la dimensión religiosa de las materias.

En segundo lugar, creemos importante que la formación religiosa, lo que respecta a su plan curricular, sea revisado mancomunadamente entre todos los colegios, incluyendo los establecimientos congregacionales, para ofrecer un programa coherente y actualizado para todos los niveles. En cuanto a los objetivos didácticos, debemos tomar en cuenta que muchísimos alumnos no han aprendido en sus casas ninguna praxis religiosa y necesitan conocer y memorizar hasta los rezos más elementales del cristiano. Es imprescindible que los docentes de formación religiosa se actualicen permanentemente y que aquellos que todavía no completaron su formación, adquieran el título dentro de un plazo perentorio, supeditado al reconocimiento del Delegado Episcopal de Pastoral Educativa.

En tercer término, nuestros colegios católicos asumirán la propuesta de la Conferencia Episcopal Argentina, que ha declarado el año 2011 "Año de la Vida ". Como Iglesia queremos y debemos dar nuestro aporte al debate sobre la vida humana, sobre su comprensión y sobre su cuidado. El respeto a los derechos de cada ser humano es fundamento de toda convivencia social. La razón última de esta responsabilidad moral radica en el reconocimiento del valor infinito de cada ser humano, por ser reflejo de la riqueza divina, creado por amor a su imagen y semejanza. La vida transita por etapas evolutivas de un modo continuo y dinámico. La biología indica que con la fecundación está definido el genoma único e irrepetible de cada persona, que a partir de este mismo instante tiene el derecho a nacer. E igual como en sus comienzos, la vida necesita de la protección en su declive natural: Los ancianos tienen el derecho a vivir y morir con dignidad. En todas las etapas de la vida toda persona necesita el cuidado, especialmente cuando está peligrando su salud y seguridad. Si bien esta enseñanza fundamental vale para creyentes y no creyentes, la responsabilidad de los cristianos es mayor por cuanto la fe en la Palabra revelada afirma esta verdad con absoluta certeza.

Finalmente comunico que, a partir del este año, en la parroquia del Perpetuo Socorro, ubicada en el centro geográfico de nuestra diócesis, los sacerdotes se dedicarán de manera preferencial a la animación de la pastoral de juventud en los tres partidos que conforman la diócesis de Quilmes. Es nuestra esperanza que este apoyo sirva a nuestros jóvenes, tanto en las parroquias como en los colegios, a descubrir el proyecto de su vida y a compartir con alegría la evangelización en el ambiente juvenil.

Quilmes, 10 de febrero de 2011

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

 
 
 
 
 

 

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