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CAMPAÑA DE FRATERNIDAD 2010

"Por una sociedad con oportunidades y sin drogas"
     
«El problema de la droga es como una mancha de aceite que invade todo. No reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres. La Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones. Su labor se dirige especialmente en tres direcciones: prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia. En la prevención, insiste en la educación en los valores que deben conducir a las nuevas generaciones, especialmente el valor de la vida y del amor, la propia responsabilidad y la dignidad humana de los hijos de Dios. En el acompañamiento, la Iglesia está al lado del drogadicto para ayudarle a recuperar su dignidad y vencer esta enfermedad. En el apoyo a la erradicación de la droga, no deja de denunciar la criminalidad sin nombre de los narcotraficantes que comercian con tantas vidas humanas, teniendo como meta el lucro y la fuerza en sus más bajas expresiones.» (Aparecida Nº422-423)
     

La lamentable situación de miles de hermanos y hermanas, que viven el flagelo de las adicciones a diversas drogas y estupefacientes nos anima a responder con generosidad y solidaridad para hacer un aporte efectivo a su afección y sufrimiento.

Lejos de estigmatizar a las personas, deseamos responder –alejados de prejuicios– a la difícil situación que viven jóvenes, adultos y familias enteras a causa de su adicción a las drogas.

 

Las adicciones son producto de factores combinados y convergentes: deficientes espacios de contención socio-familiar, crecientes presiones sociales, baja expectativa de realización personal, oferta invasiva de drogas, falta de espacios de esparcimiento y recreación sanos, especulación, lucro y criminalidad de cadenas de narcotráfico, inacción estatal y falta de políticas activas en la prevención, atención y represión de las situaciones ligadas a las drogas.

Interpelados por esta realidad que afecta a personas y familias desgarradas por la impotencia de no saber como superar la adicción y el temor a que algunos miembros de sus familias –especialmente los mas jóvenes– se sumen a este flagelo, decidimos orientar la Campaña de Fraternidad 2010 –durante la Cuaresma desde el Miércoles de Ceniza, 17 de Febrero, al Jueves Santo, 1 de Abril, a la realidad de las adicciones y el consumo de drogas, bajo el lema «Por una sociedad con oportunidades y sin drogas».

«Jesús nos da fuerzas cuando nos dice:“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). A todos los que fueron tocados por esta miseria y sufren esta penosa esclavitud, especialmente a los niños y jóvenes, queremos abrazarlos y llevarlos al Corazón de Cristo para decirles que “Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas» (Aparecida, Nº 30).

El desafío es grande. Entre todos debemos generar una red social que propicie la cultura de la vida. En este esfuerzo es fundamental el concurso de toda la sociedad, para gestar un compromiso solidario que comprenda a madres y padres, docentes, funcionarios, medios de comunicación, instituciones religiosas; en fin, para que en todos los ámbitos sociales haya una contundente opción por la vida fundada en la
dignidad de la persona. Debemos recrear caminos de esperanza, fortaleciendo metas e ideales, que den sentido a la existencia, reconstruyendo una cultura, en la que el esfuerzo, el sacrificio y aún el dolor, hagan prever una cosecha de frutos abundantes para el bien común”. (Conferencia Episcopal Argentina, "La droga sinónimo de muerte" 09/11/2007).

Haciendo click aquí se podrán descargar un archivo con algunos aportes y reflexiones sobre este tema.

 
 
     

 

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